De qué hablo cuando hablo de aventuras en moto.

El lago rosa

Aquí os dejo una transcripción aproximada de la conferencia que dí en la presentación de roadsupertravel (www.roadsupertravel.com) donde haré de guía a moteros aventureros como tú y como yo. Pásate por su web y échale un vistazo, seguro que encuentras algo que te interese.

Sáhara Occidental
Sáhara Occidental

Quién no ha soñado con dar la vuelta al mundo en moto, dormir en desiertos, y ser el protagonista de una película de aventuras al más puro estilo Indiana Jones?

Yo llevo años pudiendo disfrutar de estas sensaciones (aunque menos de lo que me gustaría) y hoy quiero explicarte un poco la diferencia entre 1- lo que la gente se imagina, 2- la realidad y 3- la gracia de viajar en moto. Son tres maneras distintas de vivir los viajes que vale la pena distinguir.

1- LO QUE LA GENTE SE IMAGINA.

BAKÚ (Azerbaiyán)
BAKÚ (Azerbaiyán)

Cuando le explico a alguien que llevo visitados más de 40 países de Europa, Asia y África, suelen pensar en la parte más glamurosa de un viaje y así me imaginan en:

  • Destinos exóticos. Dónde las palmeras y las playas solitarias acompañan la tranquilidad de parajes sin muchos coches y exultantes de naturaleza.
  • Países lejanos. Con culturas extrañas y curiosidades naturales únicas puestas ahí para el deleite del ojo humano.
  • Largas distancias. Montado en la moto con la mirada perdida en el horizonte y con tiempo para leer, escribir, dibujar, pensar o lo que te apetezca.
  • Cruzar desiertos, subir montañas, vadear ríos. Viviendo aventuras en plena armonía con la madre tierra y sin tener que rendir cuentas con nadie.
  • Acampadas solitarias. Contemplando amaneceres acompañado por el frescor de la mañana y el despertar de la naturaleza.
  • Conocer idiomas y costumbres distintas. Descubriendo los mil y un colores de los que se compone el arco iris humano.

2- LA REALIDAD

TAMBACOUNDA (senegal)
Cerca de TAMBACOUNDA (Senegal)

Es cierto que todo lo anterior existe y se puede encontrar viajando en avión y con el hotel reservado. Pero para los que viajamos en moto, con un presupuesto ajustado y nos encanta conocer las distintas realidades de cada país, esos puntos hay que matizarlos y ampliarlos. Pondré algún ejemplo aunque me podría tirar horas en este punto.

  • Destinos exóticos. Si, a veces. Y es que los países no son siempre como nos los imaginamos. He encontrado países donde sus infraestructuras básicas son casi nulas o inexistentes. Así encontramos , por ejemplo, que la recogida y reciclaje de basuras en Senegal es prácticamente nula y eso convierte las entradas y salidas de cada ciudad en un basurero ardiendo y sus calles en vertederos permanentes y, tristemente, no es el único país del mundo con ese problema.
  • Países lejanos. Para llegar a estos países con la moto, normalmente hay que tragarse km y km de autopistas. Barcelona-Estambul son 3.000 km o dicho de otra manera, entre 3 y 4 días con el culo pegado al sillín de la moto. Eso implica dolor de espalda y aburrimiento a partes iguales. A eso, añádele los insufribles trámites fronterizos y todo lo referente a las condiciones meteorológicas y conseguirás tener una estampa bastante aproximada de lo que significa viajar a países lejanos.
  • Largas distancias. Es idílico pensar que tienes tiempo para desconectar en las 12 horas de ruta que vas a hacer hoy, pero la moto ha de parar cada ~320 km en alguna gasolinera. Si la intención es llegar lo antes posible al lejano destino, aprovecharás esas paradas para comer y por lo tanto, para alimentarte en gasolineras. Ese es un hábito común para no perder demasiado tiempo en el trayecto y tenerlo una vez hayas llegado al lugar al que vas.
  • Cruzar desiertos, subir montañas, vadear ríos. Disfrutar de esos privilegios, supone afrontar el riesgo de caerte en cualquier momento con el peligro de hacerte daño o de hacérselo a la moto y si además viajas solo, como suele ser mi caso, hay que pensarse muy bien ese riesgo.
  • Acampadas solitarias. Las acampadas en parajes solitarios vienen acompañadas de piedras estratégicamente puestas para darte la noche y bichos tanto dentro como fuera de la tienda. No lo dudes!. También cabe remarcar que vas a acompañar el final del día con una comida que apetecen más por el hambre que por el sabor. Y, por cierto, añadirle la sensación de no poder ducharte.
  • Conocer idiomas y costumbres distintas. Esa es la parte hermosa, pero en la otra cara de la moneda están los cambios de divisa donde siempre pierdes dinero y las comidas saturadas de especias que te hacen añorar tu casa… por poner un par de ejemplos.

3- ¿DÓNDE ESTÁ LA GRACIA?

AYAZ-KALA cerca de BO´STON (Uzbekistán)
Campamento nómada de AYAZ-KALA cerca de BO´STON (Uzbekistán)

Llegados hasta aquí, espero que reconozcas que, al menos en parte, lo anterior es cierto. Si continua leyendo te ayudaré a esquivar los motivos que te plantearán desde tu circulo más sincero, con la sana intención de que no corras esos riesgos. Aquí te dejo mi lista, que trato de ampliar día a día, con las motivaciones que me impulsan a viajar y que espero que te sirvan.

  • Ver los paisajes en primera persona. Estás ahí, en pleno desierto, en plena naturaleza o en plena ciudad. Todo cuanto te rodea está ahí. No hay filtros de Instagram ni parabrisas que te aísle de lo que estás viendo, oyendo, oliendo, tocando y sintiendo en ese momento. Tú eres parte de ese instante y de ese paisaje.
  • Tiempo para pensar. Dentro de la república independiente de mi casco estoy solo. Nadie me molesta y voy a estar muchas horas conmigo mismo. He aprendido a no aburrirme en mi soledad, a veces poniendo en orden mis pensamientos y a veces calmándolos.
  • Vivir sin accesorios. Viajar en moto te enseña la diferencia entre lo que quieres y lo que necesitas. El espacio reducido de sus maletas impide que lleves demasiados “por si acasos” y te centres en lo estrictamente necesario. Por ejemplo, hace años que viajo sin un paraguas, sin pijama y, ni tan siquiera, una maquinilla de afeitar.
  • Perder el miedo a conocer gente. O como digo yo: conoces gente sin conocerlos. Te paras en cualquier sitio lejano, donde apenas han visto algún motorista en años, y en unos segundos estás rodeado de curiosos. Normalmente me he encontrado con buena gente con la que haces migas, intercambias sonrisas y cuatro palabras (o signos) y, en más de una ocasión, he acabado comiendo, cenando o incluso durmiendo en su casa. Son amistades de un día que te llenan el espíritu.
  • Acompañar las curvas. No combatirlas. Esta es una lección de vida que aprenden todos los moteros tarde o temprano. Es otra manera de decir que no hay que enfrentarse a los problemas…. hay que aprender a aceptarlos y a resolverlos. La vida no es un lugar fácil, pero es un lugar hermoso si sabes mirarlo.
  • No viajo “EN” la moto. Viajo “CON” la moto. Esta es la frase que más me gusta. Bajo mi criterio, define exactamente lo que significan para mi este estilo de viajes, ya que cualquier cosa que le pase a ella me pasa a mi. Si ella se cae, yo me caigo. Si ella se moja, yo me mojo, si ella se para yo me paro. Y lo más curioso es que eso también ocurre en el sentido contrario. Quizás algún día escriba, más ampliamente, sobre este punto.

Por último, no quiero dejar pasar la ocasión para animarte a subir a tu moto y disfrutar de viajar con una compañera que, aún teniendo sus cosillas, te hará disfrutar durante mucho tiempo y te ofrecerá unas experiencias que recordarás toda la vida.

Si quieres ver más imágenes, pásate por mi Instagram @agusticarmona.

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