Día 1 – Ripollet – Marsella

Ferry a Túnez
Ferry a Túnez

Me levanto relajado, con la sensación que me acompaña siempre antes de iniciar un viaje. Me refiero a la sensación de olvidarme algo y no saber el que. Es una sensación a la ya estoy acostumbrado y que no me preocupa demasiado. Llevo la ropa, el material humanitario, el de acampada y la documentación. El resto lo podré comprar por el camino.

Son las 10.00h cuando abandono Ripollet y salgo dirección al norte por la autopista del mediterráneo que tantas veces he recorrido en años anteriores y que recorreré otras tantas, mientras mi cuerpo aguante.

Atravieso los pirineos en busca de Marsella esquivando, como puedo, el viento, los camiones y los peajes, aunque estos últimos resultan imposibles de esquivar si quieres ir rápido.

El día es cálido, la ruta no resalta por nada en concreto y llego al puerto de Marsella con el tiempo suficiente para relajarme un rato antes del embarcar.

Durante los breves trámites aduaneros me registran las maletas y me preguntan si llevo algún cuchillo. Muestro al policía la navaja multiusos que siempre me acompaña y me pide que no la saque de la bolsa de sobre-depósito. Le prometo que seré buen chico y él mismo cierra la cremallera de la bolsa.

Después del registro, sigo las indicaciones de los chicos que hay en el puerto que acaban colocándome, junto a otras 3 motos, al principio de la cola para subir al ferry. Durante la espera, entablo conversación con Khaleb, un tunecino que regresa a casa después de hacer una ruta por Europa en moto y que habla perfectamente inglés. Me cuenta sus aventuras por Suiza y Austria y acaba contándome como le han robado una maleta la noche anterior.

Sobre las 17.00h llega el barco. Creo que es el ferry más grande que he visto nunca. Es casi un crucero. A las 19.30h empezamos a subir las motos al ferry y el azar quiere que Khaleb y yo aparquemos en un sitio alejado de las otras motos. Una vez parados, veo que no sabe que hacer con el casco, así que le ofrezco atarlo con mi pitón durante la travesía. A cambio me da su teléfono para que, cuando pase por Suse, me ponga en contacto con él. No le prometo nada, pues, de momento, no tengo intención de paras por esa ciudad, pero nunca se sabe.

Subimos cada uno hacia su cubierta. Él hacia su camarote y yo hacia mi butaca. Una vez localizada salgo a tomar las medidas al barco, a buscar los papeles que he de rellenar antes de llegar a Túnez y a pasear por las cubiertas mientras el barco va llenándose con los vehículos y la gente va invadiendo los pasillos.

El barco acaba saliendo a las 22.40h, hora y media más tarde de lo previsto. Ya solo queda esperar.

Día 2 – Marsella – Túnez

Llegando a Túnez
Llegando a Túnez

He dormido como he podido en una butaca que, aunque cómoda, no está pensada para eso.

Sólo me queda acabar con los trámites fronterizos que he de realizar en el barco antes de atracar en Túnez y ya podré desembarcar, pero cada vez que paso por el control policial, la cola de gente es más y más larga. Al final, a las 11.30h decido ponerme en la cola y esperar. Promete ser un buen rato. Cuando salgo de la cola son las 14.30h y estoy sudado y agobiado de tanta gente apretada en la sala haciendo cola y gritando.

Con mi visado y el de la moto, regreso a mi querida butaca a esperar tranquilamente a que el barco llegue a Túnez a las 18.00h.

Son las 18.30h y ya he desembarcado, acabado con el resto de formalidades fronterizas y estoy dirigiéndome al hotel St George para descansar. Es un hotel sencillo en el centro de la capital, pero cuenta con parquing para motos. Ya sólo es cuestión de dar una vuelta para estirar las piernas, cenar algo y descansar en la cama que a estas alturas me parece comodísima.

Día 3 – Túnez

SOS Aldeas Infantiles
SOS Aldeas Infantiles

Despierto tal y como me acosté. La noche ha pasado en un suspiro y después de desayunar preparo la moto para llevar el cargamento a SOS Aldeas Infantiles y a las 11.00h ya estoy recorriendo las calles de Túnez hacia “Marsa”, la ciudad donde está la organización.

Llego y al principio no veo a nadie en los edificios que forman el complejo, pero al fondo aparecen unos niños. Voy en su busca y en la puerta de entrada a un edificio encuentro a un chico (25-30 años) sentado.

¿Fethi Saafi?- le pregunto

Como puede, me dice que no está allí y me acompaña hasta otro lugar donde me presentará a la única persona del complejo que habla un poco de inglés. Ella me pondrá en contacto y hará de traductora con uno de los educadores del centro. Juntos recorremos la plaza central del recinto mientras me hablan de su labor en Túnez donde tratan de dar una oportunidad a jóvenes a partir de los 6 años. Tras la conversación y las fotos de turno, damos por acabada mi labor allí, pero no así los chicos que ya están rodeando mi moto y que parece que estén esperando una orden mía para subirse a ella y hacerse sus propias fotos.

Tras la visita vuelvo al hotel y a su fabuloso aire acondicionado. Por la tarde quiero ir a ver Cartago y Sidi Bou said, pero al bajar descubro que me he quedado sin batería. Llevo la moto a un mecánico que apaña una batería de coche, y me arranca la moto. Por suerte no volverá a darme problemas durante el viaje, pero ya no tengo tiempo de visitar los dos emplazamientos y me decanto por ir a Sidi Bou Said para ver la puesta de sol paseando por sus calles impecables y sus casas blancas y azules llenas de chiringuitos donde comprar todo tipo de souvenirs.

Día 4 – Túnez – Nefta

Cabo norte africano
Cabo norte africano

Salgo de Túnez tan temprano como puedo para tratar de evitar al máximo las horas de calor. Emprendo los primero kilómetros según lo previsto y no me pierdo demasiado (lo normal diría yo). En este país, el principal enemigo del motero es la calor y me doy de frente con él a 5 kilómetros del cabo Angela (punto más al norte de África) donde se acaba el asfalto y empiezan las dunas de arena. Lo que he sudado en este tramo no está escrito. Más de media hora sorteando dunas bajo un sol abrasador y con una máquina de 300 kilos. Toda una agonía, pero por suerte, al llegar y ver los 2 monumentos que marcan el punto más septentrional de África se me pasa todo lo malo del camino.

No me veo capaz de llegar con la moto al pié del monumento así que me acerco andando y me hago una cuantas fotos para mi Instagram y emprendo el regreso por el mismo camino de dunas hasta la carretera.

Sudado y acalorado, emprendo ruta hacia mi siguiente parada, Tabarka, a 120 kilómetros, donde pretendo hacer noche. Descubro una ciudad llena de gente, con playas abarrotadas y hoteles de lujo. Decido que no es mi estilo y regreso unos 20 kilómetros atrás donde había visto un desvío a una playa. Trataré de acampar allí.

Al llegar a la playa se repite el tema de la gente. Son las 18.00 y los veo llegar a raudales con las neveras y dispuestos a pasar un buen rato. Doy media vuelta y un chico que me ayuda con la moto, me pide que le acerque a Nefta. Aprovecho para preguntarle por algún hotel por la zona y me recomienda uno en esa ciudad. Al llegar alucino con el hotel, todo un lujo con piscina y a un precio muy económico. Me relajo en la piscina y alivio el calor con el frescor de la habitación.

Día 5 – Nefta – Gafsa

Ruinas de Dougga

Me despierto, desayuno y me pego el último baño en la piscina. Sólo después me subo a la moto y salgo en dirección sur.

Mi primera parada es Dougga, un enclave romano patrimonio de la humanidad desde 1997 y que es una de las puertas de entrada al desierto de Túnez. Al llegar el guía oficial del recinto me invita a un vaso de cereales fresquito, algo parecido al café pero con más poso (mucho más poso). Me comenta un poco sobre el enclave romano y me dice por donde empezar la visita.

Después de la visita, disfruto de una ruta tranquila y preciosa, entre montañas, desiertos y palmerales. He acabado haciendo unos 450 kilómetros hasta Gafsa, donde tengo reservado un hotel de 5 estrellas. Al llegar descubro que carece de Internet en las habitaciones y el de recepción va a ratos. Quiero pasar 2 días de acampada y contaba con esa comunicación para hablar con la familia, pero resulta muy difícil.

No sólo no consigo hablar con mi gente sino que a las 23.00h, en la piscina del hotel han montado una fiesta que durará hasta las 1.30h. Me parece estupendo que la gente celebre sus bodas y fiestas en un hotel, pero lo mínimo que podrían haber hecho en recepción es avisarme. A las 23.30h bajo a quejarme y me cambian de habitación. De las vistas a la piscina, paso a las vistas al parquing pero al menos podré dormir y descansar.

Día 6 – Gafsa – Touzeur

De camino a Touzeur
De camino a Touzeur

Me dispongo a cargar la moto cuando descubro que no tengo las llaves ¡LAS HE PERDIDO!. Registro mi habitación, el lavabo, las bolsas. Bajo un par de veces a preguntar a recepción y, en ambas ocasiones, me dicen que no tienen nada. Mientras estoy comentado con él la jugada por segunda vez, veo de reojo mis llaves frene a su teclado. Literalmente!. De matrícula de honor.

Me doy el último chapuzón en la piscina y me voy de ese hotel dirección a Metlaoui, donde quiero montarme en un tren turístico de madera llamado el Lagarto Rojo. Al llegar a la estación, mi decepción es máxima pues a encuentro totalmente cerrada y sin rastro de vida a su alrededor.

Empieza ha hacer mucho calor (+44ºC) así que decido seguir ruta hacia el Oasis de Mides, o mejor digo el desierto de Mides pues al llegar me encuentro solo, en medio de un paraje preparado para que el turista compre rosas del desierto, fósiles, etc… pero donde no hay vendedores ni turistas. Descanso un rato bajo la sombra de una palmera, hago mis 4 fotos y sigo ruta hacia Touzeur.

Al salir del Oasis de Mides, encuentro el palmeral de Tamaqzah y mientras hago unas fotos desde la carretera, se para a mi lado Yousef en su moto y se ofrece de guía para enseñarme el palmeral, el cañón donde se filmó “El paciente inglés” y la cascada que da vida al palmeral. Tras una caminata de más de 1 hora bajo el sol de las 13.00h tunecinas, volvemos a estar en las motos, pero esta vez discutiendo el precio de la visita guiada.

De entrada le ofrezco 10Dh (3€)pero me contesta que suelen pagarle 300Dh (100€) por ese tipo de visitas. Soy bastante duro negociando y el tira y afloja acaba en 70Dh (21€).

Regreso a la carretera y me voy parando en diversos puntos que me resultan bonitos para hacer fotos y en uno de esos me adelanta Yousef quien me propone una parada interesante a apenas 2 km para que pruebe el zumo de palmera a 1Dh.

Más por la sed y por el cansancio que por las vistas, me paro donde me dice y le encuentro allí comiendo. He de reconocer que el zumo de palmera está muy rico y dulce y como además me lo sirven casi congelado me sienta de fantásticamente. Al acabar, el dueño pretende cobrarme 4Dh, pero tras una breve queja acepta los 2Dh (1 por vaso) que me había comentado Yousef

Salgo del punto alto de esa montaña para hacer unos 50 km de una llanura desértica hasta Touzeur. En ese momento me invade el cansancio, el calor y el agotamiento y esos 50km se me hacen eternos. Quería llegar hasta MosEspa, pero me encuentro fatal y no me siento con fuerzas así que me detengo en el primer hotel el 3 estrellas que encuentro, contrato media pensión por 95Dh (34€) y me relajo entre la habitación y la piscina.

La siesta, el aire acondicionado y la piscina me sientan de fábula y al día siguiente vuelvo a estar listo para la ruta.

Día 7 – Touzeur – MosEspa – Touzeur

Puerto espacial de Mos Espa
Puerto espacial de Mos Espa

Después de desayunar compruebo que el calor de ayer no ha disminuido demasiado. La moto sigue marcándome 40ºC a las 10.00 de la mañana, así que después de refrescarme en la piscina salgo del hotel para recorrer los 40km que me separan de la estación espacial de MosEspa en el planeta Tatooine, en lo más profundo del Sáhara tunecino. Para cuando he hecho 10 km el frescor de la piscina del hotel ya está olvidado y la temperatura no baja de los 45ºC

Llego a MosEspa y el panorama no mejora. Simplemente soy el único turista. Cae un sol de justicia y mi idea de acampar aquí se va evaporando. No creo que aguantara vivo hasta la puesta de sol. El calor intenso junto a los precios contenidos de los hoteles hace que esperar 8 horas en mitad de la nada sea una idea nefasta.

Mientras estoy visitando MosEspa, y al ver que estoy solo, se me ocurre la idea de meter la moto hasta la cocina de aquel decorado galáctico. Esquivo las dunas y consigo meterla pagando el precio de una sudada histórica. La temperatura ronda los 47º y llegaré a ver los 50º.

Tras las fotos de rigor, regreso al hotel de la noche anterior, regreso a la piscina y al aire acondicionado de la habitación.

Día 8 – Touzeur – Douz

Lago Chott el-Jérid
Lago Chott el-Jérid

La mañana vuelve a empezar con un baño en la piscina para prepararme para lo que será otro intenso día de calor, pues aún no he arrancado la moto y ya veo los 41º en el termómetro.

Hoy toca como parada obligatoria el Chott El Jérid, un páramo salado que en invierno se llana con cuatro dedos de agua, pero que hoy, 7 de agosto, está completamente seco y cubierto por una capa de sal de apenas 1 centímetro que se va resquebrajando a medida que avanza el verano.

En la recta de 30km que lo cruza puedo encontrar algunas trampas para turistas en forma de montañas de sal que permiten tener unas vistas panorámicas del lago, rodeadas de paraditas y chiringuitos donde comprar rosas del desierto, tapices y agua fresca al doble del precio del normal.

Paro por mi cuenta en uno de los accesos a la plataforma salada. Hago mis fotos, grabo mis vídeos y me voy con la sudada que este país tiene a bien ofrecerme cada vez que me paro. La inmensidad de este paisaje casi me obliga a ir realizando paradas para fotografiarlo. A penas es mediodía y la temperatura ya supera los 46ºC y eso hace que no pare de beber.

Los kilómetros finales hasta el hotel en Douz, los hago con el GPS puesto pues no quiero pasarme un minuto de más bajo este sol insoportable. El resto de la tarde la pasaré en la piscina relajándome y refrescándome.

Día 9 – Douz – Tataouine

Entre Douz y Tataouine
Entre Douz y Tataouine

Después de levantarme y de darme el ya tradicional baño matutino en la piscina del hotel, me visto de motero y salgo dirección Este.

La carretera serpentea entre montañas áridas de escasa vegetación que han sido esculpidas por siglos de riadas invernales. Voy haciendo paradas para observar desde distintos miradores las vistas que me ofrece ese paisaje casi lunar y sigo hasta el pueblo que dio nombre a todo un planeta en el mundo Star Wars, Tataounie.

Al llegar al hotel, veo que hay una fiesta en la piscina, pero la música apenas se oye des de la habitación y sobre las 17.00h ya no queda nadie. Enseguida veo como empiezan a montar lo que será otra boda a pie de piscina.

Son las 22.00h. cuando empieza el sarao que acabará sobre las 02.00h de la madrugada con fuegos artificiales y pirotecnia de todo tipo. Mis quejas sobre la falta de información hará que me descuenten un tanto por ciento del precio, pero eso pasará mañana.

Si te interesa puedes seguir la ruta tunecina aquí.

Si quieres ver el vídeo de Youtube, aquí te espera.