Esta es la tercera parte de mi viaje en moto a Senegal y ya sólo me queda contarte el regreso. Si has llegado directamente a este post y no has podido leerlas otras partes:

  1. Aquí tienes la 1ª
  2. Aquí la 2ª

Ahora sigo con la 3a parte …

  • Día 16 Lounga – Nouackchott (360km)
Perdido por Mauritania

Después de la acampada, me levanto temprano, pues hoy me toca cruzar la frontera Senegal-Mauritania, que es la más complicada del camino, y quiero hacerlo lo más pronto posible.

A las 11.00h ya estoy en la frontera de Diama y encuentro al mismo “facilitador” que me encontré a la ida. Con él los trámites son fáciles y rápidos, aunque no se si del todo baratos. Pero la velocidad y la facilidad se pagan y acepto el trato.

Con los papeles en regla vuelvo a la pista de Diama, a sus dientes de sierra y a los camiones levantando polvo. Esta vez el trayecto se me hace más corto, pues no tengo la presión de saber si está bien o mal y ya me conozco el tramo.

De vuelta al asfalto mi cuerpo se relaja y siento la moto como en una nube. Hoy sólo tengo la intención de cruzar Nouackchott y buscar algún hotel a la salida de la ciudad y así lo hago.

  • Día 17 Nouackchott – Guerguerat (530km)
Desierto del Sáhara
Desierto del Sáhara

Ayer crucé de Senegal a Mauritania y hoy queda cruzar a Marruecos pero antes hay que atravesar 440km sin ninguna gasolinera. Ya lo hice a la ida, pero para la vuelta cuento con el viento en contra y eso siempre complica una ruta donde la gasolina es un factor clave. El viento no es excesivo pero suficiente para sufrir por la antonimia, así que me detengo en la que sé que es la ultima gasolinera y me lanzo a la aventura.

Tal como tenia previsto, llego a la frontera de Mauritania-Marruecos con la reserva encendida y la lata de 5 litros vacía. Me quedan los 10 kilómetros de tierra de nadie para llegar a la gasolinera…. quien sabe.

Los trámites para salir de Mauritania no suponen ningún problema, a parte de los de quitarme de encima a todos los que pretenden ayudarme ofreciéndome sus servicios. La dificultad acaba apareciendo en la parte marroquí (quien lo iba a decir) pues la frontera está en obras y encontrar los formularios es un ir y venir de taquillas preguntando a policías con la esperanza de que te indiquen el lugar correcto.

Durante estos paseos, coincido con un motero vasco que quiere ir a Senegal con su Kawasaki VN900. Una moto al más puro estilo Harley. Parece más perdido que yo, ya que de entrada desconoce la escasez de gasolineras en Mauritania. Pero bueno, la aventura trae esas cosas.

Después de andar kilómetros en la frontera, consigo rellenar el ultimo formulario y pongo la moto en una nave industrial donde le pasan un escaner para ver si llevo algo ilegal en las maletas. Después, un par de taquillas más y ya estoy en Sáhara (o Marruecos, según se mire)

Al salir de la zona fronteriza, me lanzo a la gasolinera que hay, pero me dicen que no les queda combustible. Con los dedos cruzados vuelvo a la carretera y por suerte, unos 5km después llego a otra donde esta vez si que consigo llenar el deposito.

Ya sólo quedan 85km más y a descansar en el hotel “el Barbas”.

  • Día 18 Guerguerat – Dahkla (230km)
Playa de Dakhla
Playa de Dakhla

Me despierto a las 7.30h con el objetivo de acampar. Por Internet vi una playa publica en Dakhla donde lo permiten, así que me preparo y salgo de la habitación para recoger la moto que esta en el porche del hotel.

La rampa de salida está ocupada por un 4×4 que resulta ser de unos catalanes de Castelldefels. en realidad son 3 4×4 que van juntos hasta Senegal y nos quedamos unos momentos charlando, pero a esas horas del día todos tenemos ganas de hacer ruta.

Al la ida, este fue el tamo que tuve que hacer de noche. Esta vez veo el paisaje que había tras el mano oscuro. Ahora se que no me perdí gran cosa. El Sáhara, igual que Mauritania, es un gran cúmulo de arena. No le sobra su encanto, pero estar 6 horas encima de la moto viendo el Atlántico a un lado, el desierto al otro y en medio una larga recta de asfalto, acaba cansando. Reconozco la belleza de sus dunas, la inmensidad de la nada y lo inhóspito de las recortadas siluetas de sus acantilados al mar, pero 5 días así son demasiados y agradezco algún cambio en el paisaje.

Voy avanzando en ese paisaje y llego a Dakhla, un lugar mítico para los practicantes del Kitesurf. Cuenta con unos resorts espectaculares para pasar una noche de lujo, pero mi intención es dormir bajo las estrellas a pie de playa.

No me cuesta localizar la playa y un hueco donde poner la tienda, y a las 15.00h ya la tengo plantada con un paisaje de ensueño a mis pies.

Se tata de una playa muy plana, donde tengo el agua a unos 100 metros ahora que está la marea baja. Cundo esté alta seguramente me separarán unos 3 o 4. La playa es básicamente familiar así que la gente que hay son casi todo matrimonios con niños.

Sobre las 20.00h ya solo quedamos los que queremos pasar la noche allí acampados y se me acerca el vigilante hablándome en un perfecto castellano. Hablamos de Marruecos y España y me cuenta que tiene 2 carreras, Psicología y Filosofía y que está esperando una respuesta para que lo contraten en Canarias, pero sabe que está todo muy difícil. Entre tema y tema, le pregunto si el edificio que hay al final de la playa es un restaurante. Me dice que si y me acompaña para hacerme de traductor y reservar mesa.

Empieza a caer la noche cuando el socorrista me dice que se va y que volverá mañana a las 10.00h.. Yo le digo que seguramente ya no esté. Me abraza y me desea buen viaje de regreso.

A las 21.00 estoy en el restaurante tomándome mi Tajine de pollo. Una lástima que no pueda acompañarlo de una cerveza, pero en el restaurante no tienen licencia para alcohol.

A las 22.00h., ya en la tienda, trato de coger el sueño con el vaivén de las olas del mar de fondo.

  • Día 19 Dahkla – Tarfaya (630km)
Casa del agua en Tarfaya
Casa del agua en Tarfaya

Hoy va a ser un día para hacer kilómetros. Mi intención es descansar en Marrakesh. La ruta hasta Tarfaya sigue ofreciéndome el mismo paisaje que el día anterior (y el anterior, y el anterior). Atlántico a un lado y desierto al otro. Las únicas notas de color son las zonas en obras que me voy encontrando.

En Tarfaya me paro en un hotelito modesto pero correcto, con un trato personal muy bueno. Me recomiendan un restaurante que resulta ser un Fast-food para llevar, así que acabo cenando en la habitación viendo la “BBC News” que es el único canal donde entiendo alguna cosa.

  • Día 20 Tarfaya – Tiznit (488km)
Playa de Mirleft

Desde Tarfaya, y según Google, la tirada hasta Marrakesh es de 10h. así que voy a hacerla en 2 etapas.

El único punto de interés en toda la ruta es una playa cerca de Mirleft, donde unos arcos enormes son un punto bonito para pararse. El inconveniente es que bajar hasta la arena vestido de motero resulta imposible. Pero me conformo aparcando la moto al lado del precipicio y viéndolos desde arriba.

Una vez en Tiznit, encuentro el hotel en la plaza central de la ciudad y allí mismo hay unos vigilantes que por 20 Dirhams (2€) me vigilarán la moto toda la noche.

En un puesto ambulante ceno uno bocadillo al más puro estilo árabe (con un montón de cosas dentro que no me atrevo a preguntar) y una bebida por 9 Dh (0,90€). Si a esto le añado el precio del hotel (70 Dh) la estancia en Tiznit me ha salido por 99 Dh (9,90 €)

Tengo la sensación de que todo es muy barato.

  • Día 21 Tiznit – Marrakesh (466km)
Taller de motos en Marrakesh

Hoy toca ruta tranquila. Más allá de Tiznit, el paisaje atraviesa la cordillera del Atlas y las carreteras se transforman en autopistas. Hace unos días que la moto me pide cambio de cadena y en la entrada a Marrakesh encuentro un pequeño taller donde me la cambian. En el taller, 3 mecánicos se agolpan para la operación y a falta de herramientas, van solucionando la reparación a golpes de martillo. Les lleva media hora cambiar la cadena y parece que todo ha quedado bien… a ver si dura.

Una vez en Marrakesh, me cuesta encontrar el hotel que tenia reservado por Booking ya que está en un callejón de la Kashba donde no se puede acceder con la moto. Busco un parquing para mi compañera y me acerco andando al hotel. Después de descargar el equipaje y aposentarme en el hotel, me tumbo un rato en la cama a esperar que pasen las horas de máximo calor.

Hacia las 18.00h. salgo a dar una vuelta y los pasos me llevan a El Fnaa, la plaza principal del zoco de Marrakesh, que está a penas a unos 100 metros del hotel. Me tomo el primero de los muchos zumos que ofrecen los comerciantes de la plaza y que me sienta de fabula.

Continuo por el zoco sin prestar atención a mis pasos, girando por calles y callejuelas. Paseando, me encuentro rodeado de comerciantes recogiendo sus tenderetes y ningún turista a mi alrededor. No es la primera vez que me pierdo en una ciudad, así que trato de mantener la calma y aparentar normalidad. Seguramente mi cara expresa lo contrario, pues en unos segundos ya tengo a un marroquí pegado a mi diciéndome que, si quiero salir de ahí le siga. Es un tío que me saca un palmo y medio y me cuesta seguirlo por las callejuelas, pero 3 esquinas más allá de donde me ha recogido, me muestra un cartel que pone “El Fnaa >”.

  • Por allí la salida – me dice- Ahora tu pagar por enseñar salida
  • Cuanto?
  • Tarifa 100 Dh
  • Como? ni loco te doy 10€ por 3 calles de trabajo

Le ofrezco 20 Dh y se muestra ofendido y me va dando golpecitos con el dedo en el pecho mientras sube el tono de su voz. Trato de mantener la calma y una sonrisa y le ofrezco 40 Dh. y otros 10 Dh que llevo en chatarra. (total 50Dh.) Es un tipo muy grande y me voy acojonando cada vez más mientras el va eleva el tono de su, hasta que vuelve a ponerme el dedo encima y aprovecho para cambiar mi actitud y imponerme.

  • Tú no tocar más! 50 Dh y fin! – le grito.

Al ver que le planto cara todo camba. Ahora era él quien da la sonrisa amable y yo el que grita. En un santiamén acepta los 50 Dh y me está llamando “AMIGO”.

La jugada me ha salido bien. Con la adrenalina a tope salgo de allí como puedo y sin mirar atrás. Voy tan rápido que vuelvo a perderme, pero esta vez veo turistas a mi alrededor y me siento menos perdido.

Desde ese momento, mi miedo (relativo) era volver a encontrarme con ese energúmeno en algún callejón, pero confío en la flor de mi culo y en lo grande que es Marrakesh.

Ya está oscureciendo cuando entro en la plaza de El Fnaa y los puesto de comida callejera ya están montados. No voy a permitir que ese suceso me fastidie la fiesta, así que me dedico el homenaje que me merezco y ceno unas brochetas variadas, un poco de cuscus y unas verduras a la brasa. Con todo ello en el estomago me voy a dormir algo más relajado.

  • Día 22 Marrakesh (0 km)

Hoy es el día. El día en el que el descanso es el protagonista. Hoy compraré los souvenirs para la familia, me regalaré una siesta como toca y poca cosa más.

Hay es el día en el que los planes se han cumplido. Desayuno, salgo a pasear por el zoco, hago las compras y vuelvo al hotel a echar la siesta. Por la tarde repito el paseo y acabo el día cenando en los puestos callejeros. Pruebo la sopa marroquí, una mezcla de especias, garbanzos y fideos que, para costar 0,50 €, no está nada mal.

  • Día 23 Marrakesh – Algeciras (621 km)
Esperando el Ferry a Algeciras

Trato de levantarme temprano, pero reo que mi cuerpo se está acostumbrando a esto de dormir comodo durante 2 noches seguidas y cuando me despierto ya son las 8.30h. Queria salir a las 9.00, pero entre desayunar y cargar la moto acabo saliendo a las 10.00h. Tampoco es un ran problema pues tengo el ferry alas 19.00 en Algeciras y son son a penas unas 6 horas de viaje.

Esquivo el trafico de marrakesh hasta la autopista dirección al norte y a partir de ahí el goteo de peajes. En el ultimo tramo (Kenitra-TangerMed) se recoge tiquet para pagar a la salida (unos 200km después). Tras echar gasolina, veo que solo me quedan 30 Dh. No se si llevaré suficiente para pagar la autopista y veo que en la misma gasolinera hay un cajero. Saco 100Dh y me voy más tranquilo. Antes de salir de la autopista vuelvo a poner gasolina y al mismo chico que me llena el tanque le pregunto por el precio del peaje y me comenta que son entre 80 y 90 Dh, Suerte que he sacado los 100 Dh del cajero

Al final el peaje sube 87 Dh y me quedo con unos 40 en el bolsillo.

A 20 km del peaje, está la entada al puerto de TangerMed. Todo muy bienseñalizado y de trámites faciles. A las 17.15 ya estoy aparcado en el puerto a la espera del ferry. Según tenia contratado, debia salir a las 19.00, pero acabamos saliendo del puerto a las 21.15.

Llegamos a Algeciras a las 00.40 y termino la etapa a la 1.00 con la llegada al hotel que he reservado por Booking.

llevo 630 kilómetros, 4 horas de espera en el puerto y un ferry de 3 horas más y en el hotel el recepcionista tiene ganas de hablar de su Sáhara natal. No quiero sser descortes, pero el cansancio me puede y a la más minima oportunidad, le dejo y me voy a dormir. De hecho voy tan cansado que ni ceno.

  • Día 24 Algeciras – Las Almontaras (388 km)
Castril

A las 7.30h. suena el despertador pero aún estoy cansado y me doy media vuelta. En los 10 minutos siguientes me da tiempo hasta de soñar.

A las 7.30h. pongo los pies en el suelo, me ducho, cargo la moto y a las 8.05h. ya estoy otra vez en ruta.

Hoy quiero llegar a Las Almontaras, un barrio de Castril (Granada) donde me esperan Montse y Txema, dos amigos que me han invitado a pasar la noche en su casa. La ruta es preciosa y el tiempo acompaña, así que los kilómetros se hacen llevaderos y agradables. Sobre las 13.00h abandono la autovía y me adentro hacia los pueblos que rodean Baza hasta llegar a mi destino don Txema y Montse me garantizan una velada entre parajes espectaculares.

  • Día 25 Las Almontaras – Ripollet (819 km)

Despues de levantarnos y desayunar me despido de mis amigos con la seguridad de retomar el contacto en unos días.

Emprendo el ultimo tramo de la ruta con rumbo norte y buen tiempo, pero programo una parada a mitad de camino para conocer a @lucasmoto1212, un amigo virtual que he conocido a través de Instagram . A las 13.15h salgo en el peaje de Benisa para hacer una comida rápida y seguir viaje pero son las 16.15 cuando reemprendo el camino ya que la comversación resulta amena, entrretenida y agradable.

Con el placer de haber hecho un nuevo amigo, encaro el tramo final de esta aventura a Senegal que acabará a las 21.30 en mi casa.

Una vez acabada la ruta dejo las imágenes en mi Instagram (@agusticarmona) por si te apetece verlas.

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