• Día 1 · Ripollet – Algeciras (1140km)

Trato de salir temprano, como siempre, pero como siempre, la pereza de la madrugada es superior a las ganas de salir.

En realidad no es superior, pero la noche antes hemos celebrado el cumpleaños de mi padre y acabas acostándote más tarde de lo habitual. En resume, y volviendo a la madrugada del sábado 28 de Julio de 2018, son las 7.30h cuando arranco el motor y salgo de mi calle dirección a Algeciras.

Poco a poco el paisaje va cambiando. Primero un gran rio, luego los palmerales y acabo la ruta rodeado de olivos.

La ruta es tranquila y conocida. Ya la he hecho en otras ocasiones y siempre acabo pensando que es un lugar precioso que aún no he recorrido en moto. Sólo conozco lo que veo desde la autopista y ya tengo la sensación de que no tardaré en recorrerlo. Estoy a 1 mes de cumplir los 47 y las tiradas largas cada vez se me hacen más pesadas

A las 18.30h, llego a un hotelito familiar en pleno centro de Algeciras y la dueña me explicar que ver en esa ciudad, puente entre continentes. Uno de sus consejos es que trate de estar un par de horas antes en el puerto, pues en esos días hay mucho tráfico para cruzar.

Mi ferry sale a las 8.00h, así que para seguir ese consejo debería estar en el puerto a las 6.00h. y por lo tanto levantarme a las 5.30h. de la madrugada.

Me ducho, me cambio y salgo a buscar un restaurante donde cenar temprano, pero resulta que una tarea difícil. A los que entro para preguntar no abren hasta las 21.00h.,así que acabo al hotel pasadas las 22.00h. Arreglo todo lo que puedo y dejo todo lo posible empaquetado para salir hacia el puerto y aprovechar al máximo las horas de sueño.

Son las 23.30 y en apenas 6 horas he de recuperar mi cuerpo de los más de 1.00 kilómetros de hoy y levantarme para seguir.

  • Día 2 · Algeciras – Mirleft (996km)
Puerto de Algeciras
Puerto de Algeciras

Apenas he cerrado los ojos y ya me suena el despertador. Aún no ha amanecido mientas me desperezo como puedo y salgo hacia el puerto. En el breve trayecto de apenas 2 km, puedo ver parte de la vida nocturna que sigue despierta en esa ciudad. Prostitución, proxenetismo, clientes borrachos y mucha policía.

En el puerto los trámites son rápidos y sencillos. Muestro el billete un par de veces y me planto en la cola pertinente.

A las 7.30h, mientras sale el sol, ya estoy embarcando la moto.

Durante la travesía Algeciras-Tanger, es obligatorio rellenar la documentación para entrar en Marruecos. Tanto la personal como la de la moto, así que me armo de paciencia y me pongo en la cola para hacer los trámites. Mientras estoy allí, esperando, el joven de la compañía naviera que controla el acceso, me comenta lo tranquilo que es este destino. Según me cuenta, el año anterior estuvo en el ferry a Ibiza y allí solo encontraba a borrachos gritando y vomitando por todas partes. Este sin embargo, resulta ser un ferry más familiar y tranquilo.

Llego a Tanger y la suerte de ir en moto me permite bajarme de los primeros. Otra cosa será cruzar la frontera, pues cuando llego a ella, la cola es de unos 10 coches por taquilla y hay unas 6 taquillas.

El trámite fronterizo me demora casi 2 horas y por fin, a las 12.00h. salgo del puerto de Tanger-Med por la autopista que me llevará hasta Mirleft.

Lo primero que no recordaba de Marruecos, es la excelente red de autopistas de las que dispone y lo segundo la cantidad de peajes que tienen. No son caros (1,20€, 1,30€, 2,80€…) pero hay muchos y acaban siendo un presupuesto.

La autopista me acompaña hasta Agadir y me permite recorrer 3/4 partes de la ruta prevista para el día. El resto será por una carretera estrecha mientras a mi alrededor va aumentando la humedad, las nubes y las curvas.

No consigo llegar a Tan-Tan, como era mi intención, pues la demora en la frontera del puerto ha consumido mi tiempo, así que en Mirleft encuentro un camping y, antes de que se haga de noche, decido acampar. En el recinto, busco un lugar donde no sople mucho el aire del atlántico y lo encuentro a unos 20 metros de unos chicos que trataban de montar su tienda.

Yo monté a mía. Ellos seguían montando la suya.

Me duché. Ellos seguían montando.

Cené. Y ellos seguían peleándose, entre ellos y con la tienda.

Decidí dar por acabado el día. Cerré los ojos y les dejé con su tarea mientas de fondo seguía oyendo como sonaban las piquetas.

  • Día 3 · Mirleft – El Ouatia (236km)
Carretera atlántica de África
Carretera atlántica de África

La ruta de ayer fue más dura de lo que pensaba y mi cuerpo aún no tiene la forma física necesaria para hacer titadas de 2.000 km en dos días y acabar durmiendo en el suelo.

He pensado compensárselo y decido hacer una “mini-etapa” y acabar la durmiendo en alguna cama.

En El Ouatia, encuentro un camping con bungalows donde tengo una ducha, una cama y una ventana mirando al mar.

Lástima que el día está nublado y no hace temperatura para darse un baño, pero resulta un día genial para realizar un poco de mantenimiento a la moto y descansar. Sobretodo para descansar.

A pesar de que mi actividad prevista es no hacer gran cosa, salgo un rato a visitar El Ouatia y me siento atraído por su centro, donde se amontonan todo tipo de comerciantes y que, al caer la tarde, rebosan de vitalidad. Al igual que Marrakesh, los sitios para comer a la brasa abundan y aprovecho para mezclarme con la gente y cenar en el mercado una Corvina recién pescada y cocinada a pie de calle.

  • Día 4 · El Ouatia – Birgandouz (1335km)
Sáhara Occidental
Sáhara Occidental

Hoy me toca enfrentarme a una jornada maratoniana. Mi intención es hacer 1021 km para llegar al hotel “El Barbas”, famoso entre la gente que hace esta misma ruta por encontrarse cerca de la frontera con Mauritania.

Hasta aquí mi intención, pero los planes siempre se tuercen. Te cuento:

Salgo del camping descansado y con el frío de ayer y las nubes instaladas en el cielo. Me abrigo lo necesario y emprendo nuevamente dirección sur.

Mi primera curiosidad es saber como es una frontera que no existe (Marruecos-Sáhara) y la respuesta es lógica: no hay frontera.

La carretera sigue avanzando para ir cubriendo pueblos y cruces sin ninguna novedad, pues el territorio saharaui es un mero desierto (literalmente)

Me detengo un rato en el agujero del diablo, un agujero producido por el envite del mar en los acantilados de estas tierras inhóspitas. se podría decir que es la curiosidad entre tanta monotonía de las rectas inacabables de las llanuras de arena y de la mirada perdida hacia el frente. Una monotonía que , sin embargo, no carece de encanto.

Van pasando los kilómetros y las horas y en mi cabeza hago el cálculo que, hacia las 20.00h, he terminado la ruta.

Entonces es cuando llego a Dakhla, entonces es cuando lleno el depósito y entonces es cuando en una rotonda me confundo de salida.

Ese error me lleva a recorrer 170 km hacia el interior del desierto en busca de una ciudad de nombre muy parecido pero que dista mucho de ser la que busco.

Hice 170 km de ida y otros 170 km de vuelta, digiriendo el cabreo monumental que llevaba conmigo mismo mientras esquivaba las dunas y negociaba los golpes del viento lateral

3 horas después de pasar por la fatídica rotonda, me vuelvo a ver poniendo gasolina en la misma estación. Son las 21.00 y me queda por recorrer 200 km. Hoy tocará conducir de noche, cansado, enfadado y sorteando dunas que, cada vez más, invaden la carretera.

Con el sol ya escondido, miro a mi alrededor y la única señal de presencia humana que distingo es la línea discontinua que debo seguir para no perderme.

Mi mundo termina donde termina la luz de los focos, el resto es la extraña oscuridad.

Con cautela, serenidad y paciencia consigo llegar al Hotel “El Barbas” 10 minutos antes de que cerraran la cocina, así que no me puse muy tiquis-miquis y acepté que me prepararán una pizza de pollo para cenármela en la habitación.

Después no recuerdo nada más, caí agotado.

  • Día 5 · Birgandouz – Nuackchot (945km)
A 100km de Nouakchott
A 100km de Nouakchott

Resulta increíble como cambia la perspectiva de las cosas verlas cansado y dolorido a verlas después de un sueño reparador. El hotel “El Barbas” es sencillo, con camas individuales y una ducha que casi no funciona, pero hay momentos en los que eso es el paraíso.

Anoche, el cansancio, el hambre y la mala leche por haberme perdido, me impidió ver lo bonita que es la Haima central de este hotel.

Me levanto a las tantas y desayuno con tranquilidad.

A las 10.40h arranco la moto para cruzar a Mauritania y a las 12.00 ya estoy repostando en la gasolinera junto a la frontera. La última en 450 kilómetros. Si contamos con que la moto tiene una autonomía de 330-350 km, toca llenar la garrafa de 5l. y echar mano de ella cuando sea preciso.

La frontera de Marruecos es fácil, rápida y amena. Los policías se divierten cuan les enseño los fuets que llevo siempre conmigo y que ellos no pueden probar por temas religiosos. También nos reímos un rato cuando me preguntan si el martillo para las piquetas de la tienda de campaña es un arma. Al final nos hemos echado unas risas que siempre va bien en las fronteras.

Sorteado el trámite de Marruecos, me toca recorrer los 5km de tierra de nadie donde sólo quedan coches quemados, basura acumulada y sobretodo muchas piedras y mucha arena.

Resulta alucinante ver los camiones de alto tonelaje moverse por esa zona. Lentos pero seguros.

Unos 500 metros antes de llegar al puesto fronterizo un chico empieza a correr a mi lado. Oumar es un busca-vidas cuya misión es caerme bien y lo consigue y a cambio de 5€ me ayuda con todo el papeleo.

A estas alturas he cruzado un montón de fronteras, pero reconozco que la de Mauritania se las trae. Hay que pasar controles de varios tipos incluso, a mi criterio, algunos de forma duplicada. Pero Oaumar se los conoce todos y me va guiando de garita en garita hasta que salgo por la última barrera para estar definitivamente en Mauritania.

Son las 15.00h y he tardado 3.00h en conseguir el visado. Ahora a por los 450km sin gasolineras.

La ruta hasta Nuackchot es preciosa y peligrosa. No solo por la falta de gasolineras, el calor o la forma de conducir de Mauritania (que también). La ruta es peligrosa y bella por las dunas que la adornan y que a veces les da por meterse en la carretera.

Durante toda la ruta se suceden los controles policiales. Piden el pasaporte, la ruta, marca modelo y matricula de la moto. Hay uno cada 30-50 km con lo que no es aconsejable relajarse demasiado.

Van cayendo los kms y los controles y en el mojón de 100km a Nuackchot, o lo que es lo mismo a 100 km de la gasolinera más cercana, decido llenar el deposito con la garrafa de 5l. Según mis cálculos llego de sobras.

Des ahí hasta la capital de Mauritania no hay nada destacable, más allá de una ruta invadida por un paisaje repleto de dunas.

Mañana entro en Senegal, donde me encontraré con el verdadero motivo de mi viaje.

… Sigue aquí la segunda parte de la historia.