Eran las 6 de la mañana en Algeciras cuando cogía el ferry a Ceuta. Muerto de sueño y vestido de motero, subo a cubierta y me voy directo a la cafetería a tomar algo calentito.

A media travesía, veo a dos policías nacionales dirigirse a mi con su típico semblante serio. Se paran a mi lado y me preguntan si la BMW blanca es mía. Les contesto que si y después de un breve interrogatorio, les pregunto si hay algún problema con la moto. Me dicen que no, pero que hay gente que trafica con ese tipo de motos a hacia Marruecos.

No le doy más importancia al asunto, hasta que, a la hora de llegar a Ceuta, descubro que, en la bodega, me había dejado las llaves de la moto puestas.

Yo y mis problemas con las llaves.

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Puerto de Algeciras