Lluvia, viento y frío. Eran las 7 de la mañana de un sábado y llegaba al puerto de Bari, al sur de Italia, listo para emprender el regreso a Barcelona. Tras 10 horas de moto entraba en Francia cansado y dolorido por los días de ruta y las condiciones del día.

Y entonces, cerca de Marsella, pinché la rueda trasera.

Lluvia, viento y frío y pinchazo a 5 horas de casa me hundieron moralmente. Llamé al seguro, vino la grúa que se llevó la moto y, en una gasolinera, esperé el taxi. El hotel que me proporcionaba el seguro estaba a 40 minutos por carreteras estrechas, entre viñedos y arboledas, en un pueblecito medieval. Era un hotel de 5 estrellas en lo alto de una colina.

Después de un mes durmiendo en tienda de campaña y de soportar 12 horas de mal tiempo, agradecí de sobremanera que tardaran dos días en arreglarme la moto.

Vistas desde mi habitación en Les Arcs
Vistas desde mi habitación en Les Arcs

 

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