Perder las llaves es algo que le puede pasar a cualquiera. Hacerlo en el desierto solo me pasa a mi.

Las dunas de Erg Chebbi son un montón de arena ideal para realizar fotos, así que salí del hotel en moto, hice un par de kilómetros y aparqué al lado de una de la dunas más grandes que vi. Durante una hora me adentré en el mar de arena subiendo y bajando dunas.

Era el momento ideal para hacer fotos del atardecer.

Con noche cerrada, regresé a la moto para descubrir horrorizado que no tenia las llaves. ¡Las había perdido en el desierto!

Tranquilamente, volví andando al hotel, busqué las de recambio y me acosté. Me despertó la llamada a la oración de las 5.00h y salí, nuevamente a pié, a buscar las llaves perdidas.

Mi buena orientación me llevó hasta la moto y a recorrer exactamente el mismo camino de la tarde anterior. Y allí, semi-enterradas por el viento, pero esperándome, estaban mis llaves.

Era el momento ideal para hacer fotos del amanecer.

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Mis llaves semi-enterradas por el viento