Cuando detuve la moto en una bifurcación de una pista forestal en mitad de Bosnia-Herzegovina me sentía totalmente perdido. No había ningún letrero de hacia donde ir y mi plano en papel no marcaba nada. Mientras buscaba una moneda para decidir si ir a la derecha o a la izquierda, pasó por mi lado y a toda pastilla, un Golf GTI levantando una polvareda inmensa.

Nada más rebasarme, clavó los frenos, puso marcha atrás y se colocó a mi altura.

Del coche bajaron 2 bosnios muy, muy corpulentos, que pusieron en alerta todos mis sentidos. Me preguntaron hacia donde iba (o eso interpreté yo). Les indiqué la ciudad en el plano. De una manera sorprendentemente amable para el aspecto que tenían, me señalaron el camino correcto y tal como vinieron se fueron dejándome más tranquilo y con un montón de polvo encima.

Poco a poco volví a relajarme y seguí mi camino.

Entrando a Croacia desde Bosnia
Entrando a Croacia desde Bosnia