Con el tiempo he aprendido a distinguir entre las cosas efímeras y las permanentes que me encontraré en mi ruta. Donde vale la pena desviarse y donde, si voy, me encontraré decepcionado. No siempre acierto, pero no siempre fallo.

Hoy sabemos que “San Google” tiene toda la información, la útil y la no tan útil (no hay información inútil) y a veces eso complica saber si vale la pena hacer o no los 100 o 200 km para ir a ver algo.

Podemos estar viendo una foto de una playa fantástica, con una puesta de sol impresionante, pero al llegar en pleno mes de Agosto a las 12.00h la encontramos a rebosar de gente, con un calorazo espantoso y que encima haya que pagar entada para visitarla. Este es uno de los casos de algo efímero.

Vamos a ver que se puede hacer para errar menos.

Paso 1. Nosotros

Lo primero es conocer lo que nos gusta, lo que buscamos y lo que esperamos de esa ruta. Con el tiempo vas descubriendo tus preferencias y poco a poco eres capaz de trazar una ruta casi sin enterarte.

Por ejemplo, a mi las ruinas romanas, griegas, etc… no me apasionan demasiado, pero me gusta visitarlas. Así que, si en la ruta que tengo prevista, encuentro alguna de interesante es probable que me detenga. Por el contrario no me desviaría demasiado para ir. Lo mismo puede ocurrirte a ti con playas, montañas, iglesias, museos, ciudades, etc… . Si sabes lo que te interesa ya tienes medio trabajo hecho.

Paso 2. Busca lo espectacular

Busca en catálogos, revistas de viajes y en internet las fotos más espectaculares que encuentres de la zona, el país o el continente que vas a visitar. De momento no importa mucho si son de un atardecer, una playa o el interior de una iglesia. Lo único es que sean fotos que te gusten y cuantas más mejor. Yo uso un mapa para ir marcando los lugares y poco a poco voy viendo como se empieza a perfilar la ruta.

Paso 3 . Golpe de realidad

Ahora empiezan los descartes. Busca fotos de gente “amateur” que estuvo allí y lee sus comentarios. De ellos aprenderás a distinguir entre el sueño (paso 2) y la realidad. Si las fotos que te gustaban siguen gustándote hechas por un aficionado, no lo dudes y ve. No olvides de ir marcando en un mapa los lugares. Yo suelo usar una escala de estrellas (de 1 a 5) para cuando llegue al siguiente paso.

Paso 4. La ruta definitiva.

Cuando ya tienes claros todos esos puntos que te gustan en un mapa, ya puedes trazar la ruta. Ahí podrás ver lo lejos o cerca que quedan cada una de las cosas que quieres visitar y entonces valorar si vale la pena el desvío. Trazar una ruta ruta es algo muy personal y para ello te ayudará la escala de estrellas del paso 3.

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Bueno, me imagino que cada uno de nosotros tendrá sus truquillos, manías o preferencias, pero yo uso estas rutinas y me funcionan bastante bien. Si tenéis otras maneras, estaré encantado de que las comentéis.