Preparar un gran viaje de 10, 20 o 30.000 km, incluso más, supone un estrés innato que puede llevarte a tirar la toalla en el momento menos pensado, pues hay que pensar en un montón de cosas y sabes que no siempre las tendrás previstas todas.

La moto, los visados, las vacunas, las mil y una burocracias, el equipaje, la ruta, los seguros, etc, etc, etc…

Poco a poco voy acumulando todas las incógnitas del viaje y ninguna de las soluciones. ¿Como será tal frontera?, ¿que comerán en tal lugar? ¿y si la moto se estropea?…

¿Como superar esa etapa?. Yo uso varios recursos que a mi me funcionan.

1- Me doy unos días.

Dicho de otra manera trato de desconectar de la obsesión que produce un viaje donde no sabes que pasará y donde todo está por descubrir.

2- Busco gente que haya hecho algo similar

Me alivia pensar que hay personas que se han enfrentado a las incógnitas que me encontraré y que les ha salido bien.

3- Hago mucho más deporte.

Mientras lo hago no estoy frente al ordenador y estar solo durante más tiempo prepara mi mente para estar a solas en el largo plazo de la ruta. Eso me da un margen para organizar las ideas y prioridades sin añadir más dudas.

4- Actitud positiva.

La experiencia de los viajes anteriores me sirve para saber que el que estoy preparando será un éxito. Acabas aprendiendo que todos los miedos son algo normal, así que es el momento de ver el lado positivo a esta etapa y ser consciente de la recompensa que te espera.

 

La desconexión, la información, estar solo y la actitud positiva. Estos son, básicamente, los 4 pilares que me ayudan a remontar los momentos en que tengo todas las dudas y ninguna de las respuestas a las que te enfrentas al organizar un gran viaje.

¿Te ha pasado algo similar a ti también?

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