Soy un corredor aficionado. Uno de tantos miles que en los últimos años hemos invadido las calles, parques y avenidas de las ciudades. De hecho, llevo más de 20 años practicando este deporte y he llegado a varias conclusiones que me han servido a la hora de practicar mi otra gran afición. Ir en moto.

1- Llegar requiere un esfuerzo.

Si pretendes hacer 10 km corriendo o 100 km en moto, has de saber a que te enfrentas. En ambos casos requiere que estés preparado mentalmente, pues estarás una hora (aprox.) tu solo, tomando las decisiones que te llevarán más rápido o más lento y eso supone conocer como reacciona tu cuerpo a ese esfuerzo.

2- Todo necesita de un tiempo.

Llegar del punto A al B supone un tiempo. No puedes pretender tenerlo todo hecho nada más salir. Correr 10 km es invertir una hora en correr y unos minutos más para el calentamiento anterior y los estiramientos posteriores. En moto igual. Puedes ir más o menos rápido, pero ir del punto A al B requiere de un tiempo que es necesario planificar. Ante una sociedad donde prima la inmediatez, pocos entienden que inviertas 3 días para llegar a Estambul cuando ellos irían en 3 horas en avión.

3- El resultado es proporcional a la preparación.

Cuando uno sale a correr, ve como poco a poco es capaz de ir superando sus marcas (en tiempo o distancia). Eso significa que el cuerpo y la mente se están acostumbrando al esfuerzo y a las exigencias a que son sometidos. Mis primeras rutas fueron de fin de semana, que pasaron a ser de semanas enteras y ahora ya puedo decir que estoy meses fuera de casa.

4- Si cuando llegas no estás vacío, es que no lo has dado todo.

Después de una carrera me encuentro sin energías. Las veces que no ha sido así me han entrado remordimientos. Después de hacer rutas de meses, estoy deseoso de llegar a casa, pegarme una buena ducha y relajarme en el sillón con la mirada perdida y esperar la hora de acostarme en mi cama. Ese es el momento justo, en el que descubro que la ruta ha sido intensa. Al día siguiente ya estaré preparando la nueva carrera o la nueva ruta.

5- Es un esfuerzo individual.

Ha veces me he apuntado a carreras con unos amigos, otras he hecho rutas en moto con más gente, pero tanto en un lado como en otro el esfuerzo de correr o de llevar la moto depende de uno mismo. Nadie hará la carrera por ti. Nadie te quitará la tensión mientras manejas la moto. El esfuerzo es tuyo. La recompensa también.

6- Con un poco de música es mejor

Correr con los auriculares puestos es relajante y me permite mantener un ritmo constante. Con el casco puesto me emociono como Freddie Mercury, lloro como Edith Piaf o incluso tarareo como Pavarotti … y eso sin saber Inglés, francés ni italiano. La música ayuda a digerir los ratos que hay entre la salida y la llegada.

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