En el año 1996, yo contaba con 25 años. Hacía unos pocos que trabajaba, pero fue entonces cuando reuní un poco de capital para comprarme mi primera moto, moto (una yamaha SR 250cc).

Hoy por hoy me parece un juguete, pero por aquel entonces era mi joya.
Ese verano quería hacer algo especial. Disfrutar sobre ella yendo a algún sitio distinto y alejado. Lo tenía claro.

Cargué la tienda de campaña, el saco de dormir y algo de ropa.
Por entonces mi equipamiento de motorista era escaso, por no decir nulo. Unos guantes, un casco y poca cosa más.

Lo que importaba era la carretera y la aventura.

Inconsciente de mi, me lancé a la carretera con mis guantes, mi casco, mis pantalones cortos y mi camiseta de manga corta a recorrer unos 500 Km por la costa mediterránea.
Después de 8 horas en plena carretera, dirección al sur, tenia la pierna izquierda y el brazo izquierdo irritados por el sol. Aún me duelen al recordarlo.

Pase unos días en Calpe (Alicante), sobrellevando la rojez y el daño sin problemas, pero no caí en algo esencial. El regreso seria igual.
Si la ida fue por la mañana-mediodía, el regreso fue durante el mediodía-tarde, lo que volvió a hacer mella en mis doloridos brazo y pierna izquierdos.

Aprendí la lección y es que aunque pases calor hay que equiparse lo mejor que puedas.

Desde entonces he tenido multitud de motos. de todo tipo y cilindrada. He realizado viajes por decenas de países, pero aquella primera experiencia no la olvidaré.